Domingo, 05 Septiembre 2010

afiche"Al Folklore le hace falta union verdadera..."

El canto del violín se reavivará en Capital Federal gracias a Leandro Lovato, quién presentará este viernes, 18 de septiembre a partir de las 21, en el Teatro ND Ateneo su nuevo material “Mi esencia”, además de hacer un recorrido por su trayectoria y discografía.

¿Cómo surgió la posibilidad de tocar en el ND Ateneo?
-Yo siento como que estoy en falta con la gente de Capital Federal por no visitarlos seguido y por lo tanto, el lanzamiento del disco lo haremos desde acá, hacia el resto del país. Elegimos el Ateneo por el contacto directo con la gente, cerca de todo; el lugar es maravilloso, igual que el sonido y la iluminación. Vamos a presentar mi último disco ‘Mi esencia’, pero también  haremos el espectáculo que difundiremos en el interior del país para la temporada.

¿Qué repertorio incluirás en el espectáculo?
-Incluiremos canciones de Latidos, Emociones, Por la misma huella, Donde mueren las palabras, un resumen de todos esos discos más algunas canciones que nunca grabé pero que siempre las hago.

¿Qué expectativas tenés de este nuevo concierto en el Teatro?
-Muchas…cuando lo hicimos el año pasado, fuimos los que más llevamos gente al Ateneo, con tres cuartas partes colmadas, cuando venían cortando poco los shows de artistas conocidos…Además, con el clima del campo en junio, fue un privilegio lo del show en esa época de crisis. Pero yo te voy a contar una intimidad: Me llaman de producción diciendo que venía muy mal la venta de entradas…’Mirá tenemos 100 entradas vendidas ¿Qué hacemos, levantamos…?’ Pero yo no quise levantarlo y si perdíamos plata, yo me hacía cargo pero no les iba a fallar, iba a tocar para esa gente; a pesar de eso,  llegando a la fecha, se empezaron a vender muchísimas localidades y fue una emoción gigante ver todos esos espectadores aquella noche.

En tu nuevo disco, te diste el gusto de grabar con Soledad…
-Uhhh, Sole…el tornado de Arequito, el Tsumani….es increíble lo que genera esa chica. Trabajar con ella me convenció de lo imparable que es, la humildad y la energía, de su forma de trabajo y la claridad de saber donde está parada. Es un honor poder tener una amistad y disfrutar de grabar una zamba clásica  como “Juntito al Fogón”.

Se destaca en tu disco la idea de rescatar grandes compositores…
-Siempre recurro a autores clásicos porque es una forma de mantenerlos vigentes a nuestros mayores por medio de sus canciones, pero además, le dan prestigio y calidad a los discos. Las canciones nuevas que están en el disco, no tienen nuevos autores y prefiero equilibrar las composiciones de los grandes poetas con mi faceta de autor y compositor.

También disfrutaste de Fabián Gallardo como invitado…
-El rockero… músico y arreglador de Fito Páez durante once años, con una experiencia y musicalidad tremenda. Me pareció muy bueno que siempre me haya dicho: ‘Yo quiero grabar con vos, invitame’ y fue excelente juntar gente de otro palo a grabar una zamba folklórica y además, le agradezco que confió en mí. Quedó una versión muy linda de “Rosario de Santa Fe”,  con contrastes muy marcados, él con su forma, con su onda tipo trova, rock, canción, melódico y yo, bien criollito”.

El violinista santafesino, nacido en Granadero Baigorria, siempre estuvo vinculado a la unión familiar y a la música, pero su destino de violín fue una casualidad: “Con la plata que junté en mi primera comunión, fui a comprar y pagar la mitad de un charango, ya que tocaba con uno prestado, en el mismo día que mi padre me regala un violín, pero desarmado. Con violín y charango nuevo,  elegí el charango y el bombo se lo doy a uno de mis hermanos, porque yo tocaba el bombo…pero cuando el charango se lo dí a otro de mis hermanos, no me quedó otra que agarrar el violín, pero lo odiaba. Por otro lado,  amaba jugar al fútbol pero tuve que negociar con mi padre para hacerlo: ‘Yo te toco una canción con el violín, te la muestro y me dejás jugar al fútbol’, así las sacaba rapidísimo…estoy hablando de los 8, 9 años”.

El autodidacta comenzó a estudiar violín a los once con Aurelio Puccini, llegando a él por su profesión de luthier, cuando se le rompió el instrumento. A los 15, su profesor le regaló un violín que el mismo Puccini construyó: “Él tenía 50, 60 violines y sabía que eligiría el que hizo para mí. Ese violín lo tengo en mis manos hace 17 años”.

Comenzó su carrera junto a su familia bajo el nombre “Los Lovato”, recorriendo eventos y escenarios locales hasta que es invitado por Tamara Castro para integrar su conjunto hasta llegar a su ciclo como solista, con la colaboración de sus hermanos Diego y Alfio. Grabó seis materiales, comenzando en 2001 con Herencias, un material independiente teniendo a Sixto Palavecino y Tamara Castro como invitados, y a partir de allí, transita el país con un repertorio atrayente demostrando su faceta de compositor, desde “Donde mueren las palabras” llegando a ser revelación en los principales Festivales del país como Cosquín, Festival de la Chaya, Serenata a San José en Jujuy, Festival del Ternero en Entre Ríos, Festival de la Flor en Catamarca, entre otros.

En 2007 cumple el sueño de grabar un disco entero junto a su referente, Don Sixto Palavecino, con quién lo une un parentezco demostrando que su estilo y su raíz no son casualidades: “El vínculo es con mi abuelo, sus padres eran de Salavina, y de ahí se relacionaron con la familia Palavecino. Cuando mis abuelos mueren, se corta la relación pero me llevé una sorpresa cuando, yendo a Santiago,  quería visitar a Sixto a su casa, me fui con fotos y todo para demostrar que éramos familia: llegué, me atendió Carmen y Sixto me dijo: ‘Lovato…me encanta cómo tocás el violín…’. Tiempo después, Sixto me dice: ‘¿Cuándo voy a poder grabar con vos?’, se me cayeron las muelas, es como que Maradona te diga: ‘¿Cuándo puedo patear con vos?’…Pasaron cuatro meses, Sixto viaja a Buenos Aires a grabar con La Sole y gracias a ella, pude grabar con Sixto”.

En ese primer disco, Herencias, graban “Ampisunaas Amorani” y “Sumitaj Fanny” cargando Lovato, los consejos de su ídolo para siempre: “Bueno, espero no haber perdido el tiempo, y que comiences a andar Lovatito…..tenés condiciones y necesito que andes porque tenés que llevarle nuestro mensaje a todos…”. Después de esto, Lovato empezó a grabar el resto de Herencia, comienzo de una carrera marcada por el éxito.

Con relación a la difusión del folklore, siempre aclaraste que nuestra música está desunida…
-Sigo convencido que en el folklore no hay una unión verdadera, sincera. Esta realidad que nos toca vivir, nos llevó a que cada uno cuida su quintita, su kiosquito y acá, pienso que no hacemos cualquier música, hacemos música argentina, con la responsabilidad de llevar un mensaje, no sólo danzas, sino poesías, lugares de nuestro país, las comidas, hablar y contar en las canciones sobre escenarios naturales maravillosos, artistas plásticos y artesanos y todo tipo de difusión  a nuestros chicos y la gente. No hay que subir a cantar una chacarera por cantar, tiene que haber identidad. Mi ejemplo es el rock: viene un rockero y quiere hacer un Luna Park o un Gran Rex, pero no puede, y en vez de dejar de soñar, buscan a otro rockero y así sucesivamente, generan cosas importantes. A los folkloristas no nos da la cabeza para hacer, salvo los grandes como el Chaqueño, Soledad, Los Nocheros…los demás no tenemos la capacidad de unirnos…Si hubiese unión, el folklore se difundiría en medios grandes.

¿Qué sueño tenés para tu carrera?
-Me gustaría invadir Buenos Aires y hacer una generación como la década del sesenta y setenta, cuando se agotaban las guitarras y nuestros bombos….bueno, venir con los instrumentos como lanza para demostrar que el interior existe y que en todas nuestras calles y en los medios masivos, se difunda el folklore…faltaría la unión verdadera.

Fuente: Folkloreclub.com.ar

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